Herejías constitucionales

el blog de José María Soberanes Díez

hernan cortes

En 2006, Alejandro Encinas, entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, solicitó a la Suprema Corte que ejerciera su facultad de investigación, hoy trasladada a la CNDH, para indagar los acontecimientos ocurridos el 10 de junio de 1971, conocidos como “el halconazo”, que hoy están en la palestra por la película Roma. La Suprema Corte no accedió a esa petición en su sesión de 24 de marzo de 2006.

El alto tribunal tenía el programa “la escuela va a la Corte”, que consistía en que algunos alumnos universitarios acudían a la sede de la Suprema Corte para estar en una sesión y, posteriormente, se encontraban con uno de los ministros para hacerle preguntas. Unos días después de que el tribunal decidió no ejercer su facultad, al ministro Mariano Azuela le tocó reunirse con los estudiantes. Un alumno le preguntó por qué le habían dado carpetazo al “halconazo”. El presidente de la Corte le respondió con ironía que eran hechos muy antiguos, y que si se aceptaba investigarlos, tendría la Corte que revisar todos los actos violatorios de derechos humanos de la historia, hasta llegar a la conquista. 

Los ministros Góngora Pimentel y Silva Meza se enteraron de ese comentario, y decidieron responderle al ministro Azuela en su voto de minoría. En ese voto se dice: 

“Tampoco puede sostenerse que bajo este criterio se tenga que investigar toda nuestra historia, hasta llegar a Hernán Cortés. Afirmar eso, además de ser un nuevo agravio a las víctimas y a todo el pueblo de México, carece de razón pues a diferencia de la conquista, esta herida es reciente y puede cauterizar. 

En efecto, las víctimas y los familiares del ‘halconazo’ todavía viven, al igual que las generaciones a las que les tocó presenciar esos acontecimientos. Nos parece que un pronunciamiento del Estado en estos momentos podría cerrar la llaga, para que no se desangre de un modo irreparable, dejando marcas indelebles en el alma mexicana, que nos hagan sentir a los mexicanos un pueblo vejado, sentimientos que produjo la conquista, según Octavio Paz.”

Así que Hernán Cortés y la conquista aparencen en el voto de miniría de una resolución de la Corte. 

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